sábado, 27 de abril de 2024

Pausa para cargar las pilas

 ¡Hola a todos!

Este post es un aviso para navegantes: el blog permanecerá inactivo un par de semanas. Últimamente, estoy leyendo menos y he abandonado muchas de mis lecturas. En consecuencia, ando algo escasa de reseñas, así que prefiero centrarme en leer un poco más.

Voy a estar ausente tanto por aquí como por las redes, pero seguiré visitando de tanto en tanto vuestros blogs. Volveré cuando haya avanzado con mis lecturas y tenga un par de reseñas en la recámara.

Nos leemos pronto^^

miércoles, 24 de abril de 2024

Viñeta del lector 119#

 

Hubo una época en mi vida en la que solo leía para evadirme de la realidad. No tenía amigos (ni interés en tenerlos), me aburría y la lectura era una vía fácil para olvidar la situación tensa que vivía en casa. No sé en qué momento mi cerebro hizo click, supongo que, como todo, fue algo progresivo, pero poco a poco fui interesándome más en libros que te permitían conocer otras realidades y comprender mejor a los demás. Dejé de querer huir de mi realidad a querer comprenderla mejor para saber cómo gestionarla.

Así fue cómo dejé de leer para evadir y empecé a leer para tener herramientas con las que enfrentarme al mundo. He leído muy buenas novelas sobre enfermedades mentales (Por si las voces vuelven, ¿Ya soy normal?, El abismo, Los renglones torcidos de Dios, Seré frágil, Almendra, El curiós incident del gos a mitjanit), sobre el racismo y la xenofobia (Blanco y negro, El juego de Ender, Mundodisco, El color púrpura, Criadas y señoras) sobre el duelo (Postada: te amo, La ridícula idea de no volver a verte), sobre el síndrome postraumático (La corte de los espejos), sobre enfermedades físicas (Yo antes de ti, Bajo la misma estrella, La decisión más difícil), sobre la familia (Un hijo, Te daría el mundo, Arroz de Palma, En la cocina con la drama mamá), sobre tiroteos indiscriminados (Diecinueve minutos),... Pero si tuviera que quedarme con un tema, uno solo, ese sería la guerra, porque te muestra al mismo tiempo lo peor y lo mejor del ser humano. Las buenas novelas que he leído sobre el tema me han permitido comprender por qué hay que seguir adelante, sin importar lo que te pase y que no tienes que hacer nada con lo que no seas capaz de vivir después (Escapar de Sobibor, 28 días, Maus, El pianista del gueto de Varsovia, Voces de Chernóbil, Los muchachos de zinc, La guerra no tiene rostro de mujer)

Por supuesto, no he dejado de leer para evadirme. Siempre he considerado necesario un poco de entretenimiento para sazonar la monotonía de nuestras vidas. No siempre puedo estar reflexionando o sintiendo muy intensamente, sino que a veces necesito leer algo ligero, sin pretensiones, que me arranque una sonrisa y me ayude a digerir la vida.

Seguiré leyendo mientras aún tenga interés por comprender el mundo, mientras considere que aún me faltan temas que explorar o en los que adentrarme. Y por ahora, creedme, así es. Muy posiblemente todos esos conocimientos no me hagan falta nunca (para qué me va a servir comprender la psicología de un asesino en serie) pero contribuyen a expandir mis horizontes y a ser más tolerante con el resto del mundo.

Y vosotros, ¿por qué razón empezasteis a leer? ¿Por qué leéis ahora mismo?

sábado, 20 de abril de 2024

La dama del Nilo, de Pauline Gedge

Titulo: La Dama del Nilo
Autora: Pauline Gedge
Editorial: RBA
Año: 2006
Año de publicación original: 1977
Páginas: 363 
Tapa dura 
Traducción: Nora Watson
Título original: Child of the morning
ISBN: 8447346382 

Sinopsis:
Mil seiscientos años antes que Cleopatra reinó en Egipto Hatshepsut, una mujer extraordinaria no sólo por su inteligencia y su belleza, sino también por ser la primera mujer en la historia que gobernó con plenos derechos en un mundo dominado por los hombres.
Según la tradición secular, los faraones de Egipto sólo podían gobernar si se casaban con una mujer de sangre real que, mediante el matrimonio, le otorgaba al hombre la condición de soberano. Tan arraigada costumbre iba a romperse por primera vez hace treinta y cinco siglos, cuando el faraón reinante dictaminó que su hija Hatshepsut, de quince años, fuera consagrada primera mujer faraón de la historia de Egipto.
Hábil en la administración, audaz en la guerra y, sobre todo, entregada a su tierra y a su pueblo, la “Dama del Nilo” supo defenderse de los celos y la insidia de sus enemigos y mantener el poder del Imperio en el apogeo de su gloria.

Opinión:
Impresión: Egipto.

Siento cierta fijación por el siglo XX, una época de rápidos avances tecnológicos y sociales, marcada por dos guerras de gran calibre que afectaron a países de todos los continentes. Eso, sumado a una mayor proximidad temporal, hace que la mayoría de novelas históricas que he leído se centren en ese periodo. Una de mis asignaturas pendientes es diversificar mis lecturas de novela histórica, no solo a nivel temporal, sino también espacial.

Por ese motivo, junto a las recomendaciones de Las inquilinas de Netherfield y Mónica Gutiérrez, me animé a leer este libro centrado en la vida de Hatshepsut (quien reinó entre 1513-1490 a. C), una de las primeras mujeres en ser nombradas faraón. En la novela, se la llama así, en lugar de reina o faraona, porque en el antiguo Egipto no existían esos títulos, solo los de Gran esposa real o Esposa del Dios, y no tenían poder efectivo.

Cuanto más nos alejamos en el tiempo, menos información poseen los historiadores y menos fidedigna es la que tenemos a mano. Además, la novela es de finales de los setenta, por lo que la autora se documentó en base a lo que se sabía hasta el momento. Tras la lectura, he investigado la vida de Hatshepsut (no fuera a ser que me colaran otro Braveheart) y la novela no se aleja demasiado de la realidad. Es cierto que hay muchas cosas que se desconocen, como las circunstancias de la muerte de Hatshepsut (la novela intenta ser biográfica, por supuesto que muere al final) o las relaciones entre personajes, pero en esos casos sí que acepto la especulación. Solo he notado dos imprecisiones históricas poco importantes (quizás otros hayan notado alguna más, como el blog Ni cuentos ni mentiras) y no sé hasta que punto son conscientes, para que la historia funcionara mejor: Hatshepsut solo tuvo una hija, no dos (me parece que esto se descubrió recientemente) y el arquitecto Ineni, uno de sus principales valedores en la novela, en realidad era un acérrimo detractor.

Por lo demás, estamos ante una obra que relata de forma novela la vida de Hatshepsut de forma bastante fidedigna. La conocemos a la tierna edad de diez años, cuando su padre empieza a prepararla para el trono. Poco a poco, veremos las dificultades que tiene para afianzarse en el poder siendo una mujer, pero también cómo atrapa en sus redes a los demás para conseguir sus propósitos y cómo usa la religión y leyes en su beneficio. También asistiremos a su inevitable declive (porque todo lo que sube tiene que bajar) hasta llegar a un final previsible, pero demoledor. 

La novela abarca un período de más de treinta años con gran maestría. Es muy difícil que una novela así no parezca un manual de Historia que avanza a trompicones. Sería muy fácil centrarnos en los momentos más importantes de la vida de Hatshepsut e ir saltando cronológicamente según convenga. En su lugar, la autora teje una historia continua. Hay pequeños saltos de varios años, pero no son muchos y, en lugar de hacerte un resumen desligado de los personajes, lo hila todo con lo anterior, de manera que no te pierdes temporalmente (en todo momento eres consciente de la edad de Hatshepsut y del tiempo transcurrido). Así, en lugar de decir que durante cinco años Hatshepsut va aposentándose en el poder mientras el odio de su hijastro crece o mostrándote escenas clave en las que eso ocurre, te cuentan toda una serie de pequeños eventos en los que eso se muestra; así no sientes que es algo puntual, sino que se forja con el tiempo.

La novela histórica tiende a aburrirme cuando es de carácter costumbrista, pero en este caso nos cuentan lo mínimo sobre la cultura egipcia como para que podamos situarnos y comprender lo que está sucediendo. A diferencia de otras novelas del género, aquí el objetivo no es tanto conocer el contexto histórico, como mostrar la valía de Hatshepsut para sobreponerse a las dificultades y alzarse con el poder. 

Por supuesto, no esperéis una obra con giros ni tensión; la trama no es importante, ni mucho menos. Es inevitable que haya momentos aburridos en los que se describen rituales o lugares (como los templos que visitan, el palacio en el que residen o las tierras de Egipto), porque es necesario para configurar el mundo. Algunas partes en las que no había trama ni avanzaban los personajes se me han hecho un poco cuesta arriba, pero al desconocer tantos detalles culturales de Egipto, he seguido interesada.

Mis conocimientos del Antiguo Egipto son mínimos, por lo que esta obra me ha servido para conocer superficialmente la época, en especial, la vida en palacio. La visión que ofrece la novela sobre Egipto es muy reducida: los secundarios pertenecen todos a la aristocracia o enseguida empiezan a formar parte de ella y la relación de Hatshepsut con el pueblo llano es prácticamente nula. Esta ceguera respecto al pueblo es un problema, porque después de ver la admiración que despierta Hatshepsut entre los que la rodea, cuando te dicen que ni el ejército ni la población respaldarán a un faraón mujer, quedas desconcertado. Por otra parte, mostrar otros estratos sociales, obligaría a alargar la novela y añadir mucha paja; es preferible centrarse en una clase social y estudiarla en profundidad.

La obra está narrada en tercera persona por un narrador omnisciente que conoce el pensamiento de todos los personajes, así que, aunque nos centraremos especialmente en Hatshepsut, también sabremos cómo se sienten los que la rodean. Esta perspectiva más general ayuda a mostrar la admiración que genera Hatshepsut tanto entre sus aliados como entre sus detractores. El fervor y la adoración que despierta, así como toda la ritualística, permite comprender por qué los faraones eran percibidos como dioses. Conocemos los pensamientos de Hatshepsut y sabemos que es una mujer de carne y hueso, pero aun así, el misticismo que la rodea, su creencia de ser la encarnación de Dios y el carisma y magnetismo que tiene hace que en algunos momentos sientas que tiene algo de divino. A diferencia de la Edad Media en Occidente, donde el derecho divino de los reyes era muy cuestionado, en Egipto los faraones eran venerados y nadie dudaba de sus poderes. Eso no significa que no hubiera conflicto.

Al igual que en Occidente, hay pugnas por el poder, traiciones, asesinatos, intrigas y bandos, pero todo ello se fundamenta en el honor y el respeto: no se oculta quién está a favor de quién, el asesinato solo se castiga con el destierro, las intenciones de usurpar el trono se declaran abiertamente, se evita la violencia siempre que sea posible... En consecuencia, hay que actuar a varios años vista y con mucho tiento para conseguir el favor del ejército, el pueblo y los sacerdotes; aunque seas faraón, si tienes a esas tres facciones en tu contra, estás perdido.

La figura central de la obra es Hatshepsut, quien empieza siendo una niña cabezota y despreocupada, que irá madurando a medida que amasa poder. Me sorprendió que la novela dedicara tantas páginas a su época de juventud, pero eso se debe a que una vez se ha asentado en el trono, los días (que no los años) se suceden sin muchos sobresaltos. Pese a algunos comportamientos más infantiles, ya desde pequeña tiene una actitud bastante adulta, pero eso es lógico teniendo en cuenta el ambiente formal en el que se ha criado. Lo único que me ha desconcertado de su juventud es que, pese al apoyo de su padre para sucederle en el trono y que la narración incide en sus habilidades administrativas, en ningún momento vemos su aprendizaje ni tratando con la burocracia. 

La Hatshepsut adulta me parece un ejemplo perfecto de mujer fuerte e independiente dentro de su contexto. Pese al empoderamiento femenino, no parece sacada del siglo XXI, la tónica habitual del feminismo en novela histórica, sino que sus decisiones se apoyan en las leyes y es gracias a su poder de convicción que consigue que los demás la escuchen: convence a su padre para proclamarla faraón; viste con ropa masculina o femenina según lo requiera la situación; se maquilla y enjoya sin olvidar su feminidad; capitanea al ejército, pero se queda en los márgenes de la batalla y solo tras convencer a su marido; se casa a cambio de conservar el poder efectivo; aprende a cazar y luchar, pero no presume de ello; no hay rivalidad con las otras esposas de su marido; no se impone como faraón, sino que justifica su posición mediante la religión... Ninguna de sus acciones es realmente espectacular, pero demuestra ser una mujer muy paciente y astuta.

Podría parecer que Hatshepsut es una Mary Sue, pero también tiene sus defectos: se deja cegar por el poder y no piensa en aquellos que quiere hasta que es demasiado tarde, descuida a sus hijas (que tienen muy poca presencia en la novela) y no lidia correctamente con su sobrino, cosa que resulta su perdición. A eso hay que añadirle que su moralidad no se corresponde con la nuestra: en ningún momento le inquieta el trato que reciben los esclavos y criados, ni se preocupa por el deplorable estado en el que viven los campesinos y no cuestiona la tradición de matar a los trabajadores de las pirámides.

Los demás personajes son satélites alrededor de Hatshepsut, cosa que refuerza su magnificencia y poderío. El único destacable es Senmut, que irá escalando socialmente gracias a su estrecho lazo con Hatshepsut. Me pareció un personaje muy centrado al principio, con unas metas (ser arquitecto) muy claras, pero a medida que acepta un cargo tras otro y deja de lado la arquitectura, pierde personalidad. El romance con Hatshepsut se desarrolla muy lentamente, a lo largo de los años y es coherente con el mundo: ella no puede casarse ni tener amantes y él se siente abrumado por su inferioridad ante Dios. Me sorprendió que pese a sus sentimientos, ambos tuvieran parejas y que eso no supusiera ningún problema para su relación, pero es lógico con la época. 

En cuanto al tono, el lenguaje es adecuado con la época y la formalidad con la que hablan los personajes, sin que en ningún momento resulte pedante o excesivamente intrincado. Eso sí, la edición de RBA es un desastre y no se la recomiendo a nadie. Para empezar, los pensamientos de los personajes no están marcados en cursiva, cosa que me desorientó bastante. En segundo lugar, aunque la novela está bien escrita y traducida, está plagada de errores ortográficos sencillos (se han girado dos letras o falta alguna), de esos que detecta el autocorrector de Word: 92 errores ortográficos en 360 páginas, es decir, un error cada 4 páginas. La edición que tengo es de 2006, pero la traducción es de 1990... una época en la que aún no se habían popularizado estas herramientas de corrección. Por lo tanto, lo que debió hacer RBA fue coger la traducción de la época y, sin revisarla, cambiar la cubierta y publicarla. Sé que hay otra edición de la editorial Pàmies, de la misma traductora; espero fervientemente que esta esté corregia, porque aquí la lectura ha sido insoportable. 

Quería terminar con una nota positiva y eso ha sido el final. Al ser una novela de corte biográfico, el final es previsible, pero aun así me ha emocionado. Creo que el momento está muy bien construido. Todos los personajes saben cómo va a terminar todo y que no pueden hacer nada por evitarlo. La tensión se palpa en ambiente, porque cualquier día podría ser el último. Hatshepsut se marchita poco a poco y no le queda otra que resignarse al destino, pero lo acepta con gran entereza y dignidad, y eso la honra y engrandece. No podría haber un final mejor para un personaje que se da cuenta demasiado tarde que lo ha sacrificado todo para alcanzar la cúspide del poder. 

En conclusión, una novela muy interesante que narra la vida de una mujer fuerte e independiente del Antiguo Egipto, cuya ambición le llevó a ser faraón. La trama es lineal y con pocos giros, pero al ahondar en la aristocracia egipcia de la época quedaremos hechizados por los detalles culturales. Tiene algunas partes un poco densas y con largas descripciones, pero en general el ritmo es bueno. Una novela histórica que no resulta densa y que te atrapará con su protagonista casi divina y los tejemanejes políticos. Eso sí, no recomiendo en absoluto la edición de 2006 de RBA, porque está plagada de errores ortográficos.

Cosas que he aprendido:

  • El maquillaje de los egipcios tenía un uso real.
  • Cómo lograr que un final previsible sea tenso y emocional.
  • Los egipcios llevaban conos de perfume sobre la cabeza en las fiestas.
  • Cómo las pugnas por el poder no están reñidas con la honorabilidad.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN..3/5!


Primeras Líneas...

martes, 16 de abril de 2024

Frases memorables: Love, Stargirl

Love, Stargirl, de Jerry Spinelli

«We long to be found, hoping our searchers have not given up and gone home. But I no longer hope to be found, Leo. Do not follow me! Let’s just be fabulously where we are and who we are. You be you and I’ll be me, today and today and today, and let’s trust the future to tomorrow. Let the stars keep track of us. Let us ride our own orbits and trust that they will meet. May our reunion be not a finding but a sweet collision of destinies!»

«I’ll still be missing you as much as ever. I’ll still smile at the memory of you. I’ll still be —OK, I’ll say it again— loving you, but I won’t abandon myself for you. I cannot be faithful to you without being faithful to myself. I’ve reclaimed my future. If we are destined to be together again, be happy to know you’ll be getting the real me, not some blubbering half me.»

Traducción

«Anhelamos que encuentren nuestro verdadero yo. Confiamos en que aquellos que nos buscan no se hayan rendido y vuelto a su casa. Pero ya no espero que me encuentren, Leo. ¡No me sigas! Simplemente, seamos maravillosos estando donde estamos y siendo como somos. Tú sé tú y yo seré yo, hoy y hoy y hoy, y confiemos el futuro al mañana. Dejemos que las estrellas nos sigan la pista. Montemos nuestras propias órbitas y confiemos en que se encontrarán. ¡Que nuestro reencuentro no sea un hallazgo sino un dulce choque de destinos!»

«Aún te echo de menos tanto como antes. Aún sonrío al pensar en ti. Aún estoy... vale, lo repito, enamorada de ti, pero no dejaré de ser yo misma por ti. No puedo ser honesta contigo si no soy honesta conmigo. He reclamado mi futuro. Si estamos destinados a estar juntos de nuevo, alégrate de saber que entonces te encontrarás con mi yo de verdad, no una versión pálida de mí».

¿Quién es ella? es un libro que marcó mi adolescencia. En una época en la que intentas ser igual que los demás, este libro me habló de la importancia de ser uno mismo y no ceder ante la presión social. Llena de ilusión, muchos años más tarde, leí Love, Stargirl (en inglés, porque no ha sido traducido) y me llevé una gran decepción porque no ofrece una crítica social tan potente como su predecesor y porque al estar protagonizado por Stargirl, se desvanece todo el misterio del personaje. Aun así, ambos libros me parecen muy buenas lecturas juveniles con mensajes positivos. Si os interesa leer la reseña del primero, aquí os dejo el enlace; si os interesa la reseña del segundo, la podéis encontrarla aquí.

Creo que es necesario un mínimo de contexto para entender las citas que os traigo hoy. En la primera novela, Stargirl se había enamorado perdidamente de Leo, quien con toda la buena intención del mundo, la estuvo ayudando a cambiar para que se integrara mejor con el resto de alumnos, hasta que Stargirl decidió marcharse porque ya no se sentía ella misma. La segunda parte se centra más en los problemas de dependencia de pareja y en cómo superar una ruptura. 

Ambas citas se refieren al mensaje central de la obra: sé fiel a ti mismo. Hay que escuchar a los demás, claro, y si todos critican un rasgo tuyo, quizás deberías preguntarte por qué lo hacen, pero no hay que permitir que sean los demás quiénes encuentren a nuestro verdadero yo, quiénes nos digan cómo deberíamos ser.

Esto también se aplica a las relaciones de pareja. La otra persona tiene que saber sacar lo mejor de ti mismo, ayudarte a florecer, a ser mejor; eso no implica cambiar por el otro. Fingir ser alguien que no eres es agotador. Además, es inevitable que tarde o temprano caiga tu máscara y que a la otra persona no le guste lo que descubra tras ella. ¿Que va a ser difícil encontrar a alguien siendo como eres? Sí, pero es mejor ir con la verdad por delante. Por eso dicen que no conoces a la otra persona hasta que llevas bastante tiempo con ella: muchos al principio enarbolan una versión mejorada de sí mismos y a medida que mantener el engaño les desgasta, se muestran tal y como son. 

Nadie es perfecto, todos tenemos que mejorar y puedes ayudar a tu pareja a crecer como persona, pero no modelarla a tu imagen y semejanza, ni tampoco siguiendo un ideal inalcanzable, porque entonces dejará de ser ella misma. ¿Y para qué querías estar con esa persona desde un principio si necesita cambiar tanto para encajar contigo?

Hay que saber cuando rendirse con el otro. No esperes encontrar un día las palabras mágicas que le harán darse cuenta de la realidad y cambiar por completo de chip. A veces pasa, sí, pero suele ser porque muchas otras personas ya han ido aportando su grano de arena y tus palabras son solo el detonante. La mayor parte de las veces te vas a sentir como si golpearas una roca y tienes que dejar de hacerlo antes de que empieces a sangrar. Puede que este no sea el momento de estar juntos porque estáis en estadios de madurez distintos. Si realmente estáis hechos el uno para el otro, pero junto a ti no evoluciona, lo mejor es dejar ir a la otra persona y ya el tiempo os reunirá de nuevo.

No sé cómo, pero con lo poco dada al romanticismo que soy, por un motivo o por otro, siempre termino reflexionando sobre el amor. Será mejor que me calle ya y os ceda el turno a vosotros. ¿Conocíais estos libros? ¿Os han gustado las citas? ¿Alguna vez habéis cambiado por alguien o habéis intentado que el otro cambie?

viernes, 12 de abril de 2024

Aleta, de Christopher Moore

Editorial: La factoría de Ideas
Año de edición: 2012
ISBN: 978-84-9800-819-7
Páginas: 320
Encuadernación: Tapa blanda
Autor: Christopher Moore
Título original: Fluke, Or, I Know Why the Winged Whale Sings
Año original de publicación: 2003
Traducción: Juan José Llanos Collado

Sinopsis:
¿Por qué cantan las ballenas jorobadas? Tal es la cuestión que motiva al biólogo marino y a su tripulación a documentar y fotografiar a esos grandes y húmedos mamíferos. Hasta el extraordinario día en que una ballena levanta la cola en el aire y muestra un mensaje escrito con gigantescas letras mayúsculas: "QUE TE DEN".
Claro, Nate se pregunta si no habrá pasado demasiado tiempo observando bajo un sol de justicia? ya que nadie más lo ha visto; ni su compañero de aventuras, ni su impertinente asistente científico, ni siquiera el rastafari fumeta de a bordo. Cuando llegan las copias de las fotografías, y falta esa en la cual la ballena levanta la cola, se convence de que sucede algo muy raro.

Opinión:
Impresión: Disparatado

El estilo de un autor es algo que permea toda la obra. Tiene que ver con la narración (la tendencia a estructurar las oraciones de una forma determinada, el lenguaje más o menos formal, preferir la descripción al diálogo o viceversa, el tipo de humor, la construcción del drama o el misterio, dónde y cuando situar los giros si los hay, etc.), con los temas que trata, con la ideología del autor (que se filtra inevitablemente en el mensaje) y con los personajes, cuyos tipos se repiten una y otra vez con ligeras variaciones (al igual que algunos directores solo trabajan con determinados actores). Es necesario leer varias novelas de un mismo autor para captar su estilo, para descubrir si eso que te pareció un detalle curioso es algo casual y puntual o una constante. Algunos autores son camaleónicos y cambian por completo de un libro a otro, pero no es fácil deshacerse de tus manías, de tu identidad. Algunos autores (la mayoría) no lo intentan. ¿Para qué cambiar si así es como quieres ser, si eso es de lo que quieres hablar, si así te sientes cómodo, si es lo que le gusta a tu público? Me parece completamente lícito que, como autor, decidas aferrarte a un estilo que irás puliendo, a un mismo tema que observarás desde distintos ángulos, a unos mismos personajes que tropiezan con situaciones muy dispares. Ahora bien, no pienses que por ello ya tienes el camino allanado, porque corres el riesgo de resultar cargante y reiterativo.

Me gusta navegar entre la novedad. Me muevo en distintos géneros, probando un poco de aquí y un poco de allá, con la esperanza de sorprenderme con un estilo, un tema, un tipo de personaje, una ambientación, que no haya visto antes. Si me acerqué por primera vez a Christopher Moore fue porque sus tramas disparatadas me parecieron rompedoras; ahora, tras tres novelas con grandes similitudes, he empezado a aburrirme. ¡Quién hubiera dicho que novelas con tramas tan distintas (un científico que estudia el canto de las ballenas, un pringado que se enamora de una vampira y un viudo que ha sido reclutado por la Muerte) fueran tan similares!

Independientemente de si has leído algo más del autor o no, la novela es floja. Al principio, estaba muy metida en el misterio de por qué una ballena iba a tener un graffiti en la cola que pone "que te den" y la incredulidad de Nate era la misma que la mía. A la mitad se descubre el pastel y a partir de allí la novela va cuesta abajo hasta caer en picado en la recta final: los disparates se van apilando como una montaña de naipes hasta que, con la más ligera brisa, todo se derrumba.

La premisa absurda me ha encantado, así como descubrir todo el misterio relacionado con las ballenas, porque es muy imaginativo. A nivel superficial, tanto los balleneros como su entorno (un mundo muy orgánico que me recordó al Orgoscope de Guardianes de la galaxia 3) son originales. El problema es que el autor no pretende ir más allá, y descuida por completo cualquier fundamento sociopolítico y científico. Vengo de Cixin Liu, así que las explicaciones científicas vagas no me valen, por mucho que la novela sea de humor, y más si el protagonista es científico. Es cierto que se cuestiona muchas cosas, pero ante la ausencia de respuestas por parte del resto de personajes (que callan con la excusa de no tener conocimientos científicos), abraza el misterio.

« —Puede que sea en la barca, al final de una jornada... O en el laboratorio, a las cuatro de la mañana, después de haberte pasado cinco años analizado datos, pero llega un momento en el que descubres algo, ves algo, o de repente algo adquiere sentido y te das cuenta de que sabes algo que aún no sabe nadie más en el mundo entero. Solo tú. Nadie más. Y te das cuenta de que eso es lo único que importa y de que lo conservarás durante poco tiempo antes de que se lo cuentes a otra persona, pero durante ese tiempo te sientes más vivo que nunca. Ese es el motivo, Amy. Por eso hacemos esto, aguantamos los sueldos bajos y los riesgos altos, las condiciones indignas y las relaciones jodidas. Lo hacemos por ese momento»

Que una novela sea de humor no me parece justificación suficiente para simplificar temas complejos o restar importancia a la documentación. En la nota que hay al final, el autor menciona a toda la gente que le ha ayudado a documentarse y es cierto que ha investigado mucho sobre todo lo relacionado con las ballenas (he aprendido mucho sobre el tema), pero cojea en la parte de ficción especulativa y es aquí donde se nota que no tiene formación como biólogo. La novela se rinde al humor, sin darse cuenta de que si construyes una sociedad no puedes dejarla a medias. Un ejemplo: en varios momentos se burlan de Nate por mantener relaciones con una criatura de otra especie (pese a que no es cierto), pero en ningún momento desarrollan si eso es posible o no, si hay relaciones estables y si esas parejas pueden tener hijos. 

A esto hay que añadirle que el punto fuerte de la novela, el humor, no ha sido de mi estilo. La mayoría de las bromas tienen que ver con el humor escatológico o sexual y a mí eso no me hace ninguna. Me parece un tipo de humor muy burdo y basto, así que no me he reído demasiado con la novela. Entiendo que hay gente a la que le puede hacer gracia, pero yo no soy el público objetivo.

Los personajes nunca han sido el punto fuerte del autor, así que esta novela no iba a ser menos. Hay alguno que me ha caído más en gracia que otros, como Kona, pero es solo por lo estrafalario que resulta y por su peculiar forma de hablar: usa una jerga rastafari que debe haber sido muy difícil traducir. Y aun así, es un personaje al que le ha faltado mucho trasfondo y no he llegado a comprender si fingía interés por la cultura rastafari (una cultura que tampoco se desarrolla, solo se utiliza para el humor) o no, porque cuando la situación era MUY seria y se lo pedían, hablaba normal.

«—Buen karma, broders —exclamó Kona—, con estos trajes de calabaza acabaremos con el sheriff John Brown, Jah. »

Como secundarios tenemos a la pareja formada por Clay y Clair, que no podrían tener nombres más parecidos. Me gusta su dinámica de pareja, pero no está desarrollada ni sabemos mucho de ellos, pese a protagonizar escenas individuales a partir de la mitad de la novela. Un poco lo mismo pasa con Amy, la joven ayudante de Nate, que se le insinúa constantemente. 

No creáis que Nate, por ser el protagonista, va a estar mucho más trabajado que los secundarios. Al igual que ellos, es un personaje que no evoluciona y, pese a tener un poco más de profundidad, esta se debe a que participa más en la trama que el resto. Lo más decepcionante es que es exactamente el mismo protagonista que en las dos novelas que he leído del autor, con el plus de ser un científico: un hombre patético, pasivo, solitario, con problemas comunicativos, sensible y torpe. Se nota que el autor pretende dar visibilidad a hombres con una personalidad poco reflejada en la ficción, los machos beta, y eso me parece estupendo. El problema es que TODOS los hombres que aparecen en sus novelas son exactamente iguales y, aunque consiguen a la chica y su objetivo, son siempre motivo de burla porque resultan patéticos.

Me ha dado la impresión de que el autor trataba de romper con el esquema social al poner como protagonistas a hombres poco viriles y empoderando a las mujeres, porque siempre llevan la voz cantante en la relación. El problema es la sátira. Si esto se mostrara como una relación positiva y equilibrada, no habría ningún problema; en su lugar, aunque todas las parejas son felices, los hombres siempre me dan lástima porque son mangoneados por las mujeres: son sumisos y dependientes, controlados a nivel sexual, y una de sus metas siempre es encontrar una pareja. Si en este libro se invirtieran los papeles, cualquier feminista lo fulminaría. Quiero pensar que al autor se le ha ido la mano y al tratar de revertir los roles de género le ha salido el tiro por la culata. No creo que se deban justificar estas relaciones tóxicas porque jaja es gracioso que el hombre sea un inútil. 

La novela me estaba pareciendo regulera hasta que se desvela el misterio y no hay ninguna reflexión tras eso. El final es muy acelerado, todo acción, y los cabos sueltos no se hilan de forma consecuente. Hay momentos en los que los personajes cambian de parecer de un capítulo a otro, a veces actúan de forma irracional, se plantean conflictos éticos que se resuelven en un par de líneas y sucede todo tan rápido que me sentí confundida porque no me quedaba claro ni quienes eran los antagonistas.

En conclusión, estamos ante una novela de la que esperaba mucho y con la que me he llevado una desilusión enorme. Quiero creer que, al ser de las primeras novelas del autor (se publicó en 2003, mientras que Un trabajo muy sucio, la única novela que ha escrito y me ha gustado, se publicó en 2006), aún le falta mucho por aprender y que todavía no se ha encontrado como autor. Solo por eso seguiré leyéndole (y porque tienes un buen puñado de libros suyos en la estantería), pero sin ninguna prisa. 

Tampoco es que esta novela haya sido horrible: si te gusta el humor escatológico, quieres ver otro tipo de hombres en ficción, te gustan las tramas disparatadas y solo buscas entretenimiento, adelante, este es tu libro. Pero no ha sido para mí. El tema de las ballenas está bien documentado y la novela ayuda a dar visibilidad a una especie que sigue en vías de extinción, el problema es cuando el autor experimenta con la ficción especulativa, porque la obra pierde toda verosimilitud. El misterio está bien llevado, hasta que se resuelve a la mitad; a partir de ese momento, la trama va cuesta abajo porque no se profundiza en las explicaciones y el final es demasiado acelerado, hasta el punto de resultar confuso. Si el humor escatológico no es de tu estilo, olvídate, porque es la base de la novela. En cuanto a los personajes, planos, con ninguna profundidad y desarrollo. Las mujeres son las figuras dominantes, quizás demasiado, y los hombres son poco viriles y tienden al patetismo.

Cosas que he aprendido:

  • La jerga rastafari es molongui.
  • Las ballenas son incluso más grandes de lo que tiendo a imaginar.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...2/5!

Primeras Líneas...

lunes, 8 de abril de 2024

Visto en las redes 65#

 ¡Hola a todos!

Ya vuelvo a estar por aquí con una nueva entrada de Visto en las redes. En marzo hice un pequeño paréntesis en el blog y las redes para ponerme al día con las reseñas pendientes, así que no estuve tan activa como suelo estarlo y por eso seguramente en esta ocasión la entrada será más breve que de costumbre.

Para los que no lo sepa, esta sección me gusta mucho porque da pie a muchos debates, (aunque no os veo muy por la labor de debatir). Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes de nada, empezaré explicando en qué consiste la sección para aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos, pero siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados este último mes (marzo) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen. 

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en The Storygraph, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), pero estoy especialmente activa en Twitter e Instagram, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales.  

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, aunque siempre están relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario. 

Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Twitter
No todo tiene que ser demonizar a las IA, sino buscarles un uso que no cohorte la creatividad humana. De ahí se deriva la pregunta de Andrés Granbosque. Que las IA pudieran usarse para un primer filtro en convocatorias de concursos o en editoriales ahorraría una gran cantidad de trabajo que tiende a ser monótono. Podrían descartar las obras que no cumplen con los requisitos (espacio, género, temática) y también con demasiados errores ortográficos. El problema es que, aunque ha habido numerosos avances, aún no están lo suficientemente desarrolladas como para captar las sutilezas humanas y podría descartar un texto lleno de errores ortográficos porque imita la escritura de un niño o un escrito que trata el tema requerido pero de forma metafórica. Por ahora, yo no lo veo. ¿Y vosotros?

Estoy muy de acuerdo con Marta Cuchelo. Puede ser que escribas sin ninguna aspiración, solo porque te entretiene. Pues perfecto. Puede que escribas para concienciar a la gente sobre un tema que te preocupa. Dabuten. O quizás necesites sacar a la luz una parte de ti mismo en la que otros podrían sentirse reflejados. Por supuesto, si quieres ganar dinero y escribir obras comerciales sin alma, estás en tu derecho. Ahora bien, no solo no vas a lograr vivir de lo que escribas, porque muy pocos lo logran, sino que habrás dedicado tu tiempo, lo más valioso que tienes, a algo de lo que ni siquiera puedes sentirte orgulloso.

Enrique Corominas empieza su crítica hablando de los moldes de portadas que se repiten una y otra vez. ¿No os pasa que cada vez que vais a la librería os encontráis los mismos libros que había un par de meses atrás, pero con títulos y autores distintos? Entiendo que un mismo estilo de portada sea ya un indicativo del contenido, al igual que la sinopsis. El problema es que se publica el mismo libro una y otra vez, porque las editoriales saben que vende y que es necesario sacar algo "nuevo" para llamar la atención del lector. En consecuencia, las voces originales, aquellos autores que se esfuerzan realmente por crear algo diferente, quedan invisibilizados ante la avalancha de "novedades" editoriales. Como lectores, atreveos a pensar, a reflexionar, a probar sabores nuevos o a este paso, Fahrenheit 451 será una realidad sin necesidad de quemar ningún libro.

El precio de los libros ha subido una barbaridad. Hace quince años, el precio medio del libro era de 16-17€; ahora el precio medio es de 21-22€. Hace quince años, era inconcebible que una editorial no utilizara los servicios de un corrector o un traductor humanos; ahora, con los nuevos avances en IA, de cada vez se prescinde más de sus servicios y se opta por recursos tecnológicos más baratos y rápidos, pero de peor calidad. Es cierto que hemos mejorado si comparamos con las traducciones y ediciones de los años ochenta, pero como sigamos así, aceptando merluza a precio de caviar, como dice Alma Prendida, volveremos a esa época oscura en la que la calidad era lo de menos. 
  
Estoy totalmente a favor de la iniciativa de Amante de libros. La mayoría de mis libros, los compro de segunda mano o no los leo hasta varios años después, así que no tengo opción de hacer eso, pero lo que sí que hago es advertir en redes, para que aquellos que me seguís estéis de sobre aviso. Como lector no tenemos que conformarnos y dejar que nos timen de esta manera. Que no os dé vergüenza si alguna vez os encontráis con un libro mal editado y aún estáis a tiempo, devolvedlo. ¿O a caso no reclamaríais si encontrarais un bicho en la comida?

No leo solo para entretenerme, sino también para reflexionar sobre el mundo e informarme. A veces, leo por entretenimiento, pero incluso en esos casos me enfada que me mientan, que los autores se inventen cosas solo porque resultan más convenientes para la trama, porque esos mensajes se quedan en mi subconsciente y luego tengo una idea equivocada de la realidad. Coincido con Alma prendida en que hay que documentarse para todo. Algunos errores en novelas de acción: las heridas de balas son cosas muy serias y no caes hacia atrás por el impacto, si disparas a la gasolina no explota todo, no hay que amartillar las pistolas automáticas, los chalecos antibalas no protegen tanto y los silenciadores no silencian tanto. Sobre las novelas de detectives, aquí se desmontan un par de bulos. Y aquí y aquí algunos mitos sobre medicina que ha fomentado la ficción. También esta desinformación nos ha hecho creer que los vikingos llevaban cascos, y toda una serie más de mitos. Todo son detalles sin importancia que no afectan a nuestra vida, pero en otros casos sí, como nuestra concepción de las relaciones, la vida adulta o tratar la salud mental.

¿A cuántas ferias del libro y festivales habéis ido? El que más me gusta es el Celsius 232, pero el año pasado también fui a la Hispacón y al Barcelona 42. Siempre me propongo no comprar muchos libros, pero es inevitable que al final, como le pasa a H. M. Zubieta, termine con una larga lista de nuevos autores pendientes y una maleta llena de libros. ¿Vosotros sois capaces de resistir la tentación?

Más de una vez me he encontrado ejemplares de segunda mano a precios tan desorbitados como estos. Suelen ser libros en una edición corriente, descatalogados (pero a veces reeditados, por lo que se pueden comprar nuevos en otra edición) y no muy antiguos. Y al igual que Ediciones en el mar, me pregunto ¿alguien compra esto? Yo supongo que sí, que siempre hay gente tan desesperada como para comprar alguno, y que así les debe salir a cuenta, porque sino, no entiendo por qué lo hacen.

Hay algunos tropos en literatura romántica que son la risa por lo increíbles que resultan, como este que señala Marta Cuchelo sobre enamorarse del jefe. ¿Vuestros jefes son atractivos, solteros y multimillonarios? Hay muchísimos más, como el de una sola cama (porque no hay más hoteles a la redonda y lo habitual no fuera que las camas de matrimonio son en realidad dos pequeñas que se juntan) o el de darte cuenta de que una persona que siempre te había caído mal es en realidad el amor de tu vida. ¿Cuál de los tropos de la romántica os gusta menos?

Visto en Instagram


La primera imagen que os comparto es de Omairagtz. No podía haber encontrado mejor lugar para fotografiar esta novela. A eso hay que sumarle que la imagen está muy bien encuadrada y que el día nublado encajan muy bien con el tono sombrío de la novela. 



Esta foto de Mónica Serendipia me crea mucha ternura. Los tonos rosas y pastel encajan muy bien con la novela y las flores y la taza son perfectos para la época en la que se ambienta la novela. El otro libro de época y la tarjeta con una ilustración, también de época, encajan bien. Quizás lo que más desentona es la otra planta, tan verde, y el envoltorio de las galletas, tan moderno. 
 



Esta imagen de Andrés y Susana Atrapada me parece cautivadora, con un toque muy oriental. Es sencilla, pero las plantas que hay al fondo y desmigajadas recuerdan al opio, tema central en la obra.



Esta imagen de Monika Feren es sencilla, pero me gusta cuando se relacionan el contenido o la portada con el resto de la imagen. En este caso, tuvo que llevarse el libro hasta un lugar nevado para poder hacer la foto, que encaja muy bien en cuanto a tonalidad. Y no solo eso, sino que hay otras similitudes con la portada, como esa línea que delimita el horizonte o la nieve sobre la que reposa el libro que recuerda a una ola. Una fotografía muy invernal.




Últimamente me ha dado por las fotografías simples. Esta de Babel reader me gusta mucho. El fondo de la portada encaja con el fondo de la imagen y, aunque las flroes no sean del mismo color que en la portada, al ser rosadas destacan más sobre el fondo gris claro.




No sé de qué serie serán las imágenes (aunque parece Heartstopper) ni de dónde las ha sacado Páginas de Erick, pero me parece que encajan muy bien con una novela en la que las relaciones entre chicos son tan importantes. Además, la composición, envolviendo la portada, es una maravilla.

Y eso es todo por hoy. Espero que os haya gustado la entrada y que os haya hecho reflexionar un poco. Ahora la que es todo oídos soy yo. Contadme, ¿qué opináis vosotros? ¿Estáis de acuerdo conmigo? ¿Qué os ha llamado más la atención? Nos leemos en los comentarios!