lunes, 15 de octubre de 2012

Una serie de catastróficas desdichas, Libro XIII: El fin, de Lemony Snicket

Sinopsis:
Estimado lector:
Supongo que estás mirando la parte trasera de este libro, o el fin de EL FIN. El fin de EL FIN es la mejor parte para comenzar EL FIN, porque si lees EL FIN desde el principio del principio de EL FIN hasta el fin de el fin de EL FIN, estarás en el fin del fin de tu límite.
Este libro es el último de "Una Serie de Catastróficas Desdichas" e incluso si soportaste los doce volúmenes anteriores, probablemente no podrás aguantar desgracias como una tormenta pavorosa, una bebida sospechosa, un rebaño de ovejas salvajes, una enorme jaula de pájaros y un secreto verdaderamente tormentoso de los padres Baudelaire.
Ha sido mi solemne ocupación el completar la historia de los huérfanos Baudelaire, y al fin he acabado. Más vale que tengas otra ocupación, ya que si yo fuera tú tiraría este libro inmediatamente, para que EL FIN no acabe contigo.
Con todos mis respetos,
Lemony Snicket  

Opinión:
Impresión: Wow
No me lo puedo creer. He terminado esta saga. ¡Al fin “El fin”! (jajaja, me encanta el título)
Y…¿qué decir? Se podrían decir tantas cosas que…no sé ni por dónde empezar. Bueno, lo mejor será que os contextualice un poco.
¿Recordáis que los Baudelaire estaban “en el mismo barco” que el Conde Olaf? Pues navegando, llegan a una isla, que es muy diferente a todo lo conocido, y en muchos sentidos. No me refiero a que haya nuevas especies de plantas y animales sino, básicamente, a las personas. Por una vez, no son como todos los adultos de la serie, pero, debido a que no tienen ese defecto, tienen decenas de defectos distintos.
Me ha encantado esta nueva ambientación, aunque, en mi opinión, me hubiera gustado más una descripción más profunda, pues ha habido partes que me han quedado colgadas y no he logrado imaginarlas tan bien como quisiera. 
En cuanto a los personajes, he de destacar la actuación estelar de…¡el Conde Olaf! En este libro, se profundiza más en su personaje, cosa que ya se empieza a hacer en el libro anterior, y eso hace que el lector se meta en su piel y entienda sus actos (más o menos, pues sigue habiendo cosas que hace sin ningún sentido). Es algo que he encontrado muy acertado en este último libro, pues, si se hubiera hecho antes, a lo mejor me caería bien no me parecería tan horrible, y claro, así, se estropearía un poco la historia. Pero si esto ocurre al final, pues ya, no tiene tanta importancia.
Otro personaje que me ha sorprendido a sido la V…¡ups! Mmm…a lo mejor lo consideráis importante y no queréis que os desvele nada…bueno pues es “una vieja amiga” de los Baudelaire, realmente encantadora y para nada peligrosa. Ha sido una sorpresa muy grande reencontrarla en este libro, pues, de ninguna manera, esperaba saber de nuevo noticias suyas.  Y no sólo aparece, sino que ¡casi se podría decir que es la heroína de la historia!

Kit Snicket también aparece en esta historia, pero, su  protagonismo me ha parecido pésimo.  Se pasa medio libro junto a los niños y no les cuenta nada de nada. Bueno, sí, algo les cuenta, pequeños detalles fugaces, medias palabras, secretos indirectos… ¡Yo que esperaba que hiciera grandes y largas explicaciones! ¡Pues no! Nos da la información a cuentagotas, no sea que nos atragantemos.

Pero mirándolo en perspectiva, ahora que ya hace varios días que he terminado de leerlo, si lo pienso bien, tampoco me han quedado tantas dudas. ¡Alto! Eso no quiere decir que esté todo aclarado. ¡Para nada! Si fuera por mí, sometería al autor a un exhaustivo interrogatorio. ¡Y ni siquiera le dejaría ir al baño!  Pero no me han quedado tantas preguntas como esperaba. Y, como he dicho, no es porque se haya resuelto todo de golpe, sino que, a fuerza de juntar las piezas sueltas que aparecen medioe  condidas en todos los libros, he logrado hacer el puzzle incompleto completo. Justo llego a distinguir la primera capa que conforma el puzzle de VFD, cuando veo que he llegado al último libro y me he quedado sin piezas. ¡Lástima que faltaran tantas piezas de fábrica!


Un detalle importante a comentar, es uno de los muchos mensajes que me he dado cuenta que transmite la novela. De telón de fondo, puede que parezca un simple cuento infantil, pero el entramado es mucho demasiado complicado para que lo entienda un niño. Esta novela, transmite valores y nos hace una disimulada crítica a nuestra sociedad actual. Y todo escondido entre líneas. Este es un párrafo que me ha llamado la atención:

En cuanto al final…La verdad, yo estaba muy preocupada, es más preocupadísima sobre cómo podría terminarla historia, y, aunque se me ocurrieron varios desenlaces posibles, ninguno era lo suficientemente aceptable. Este último libro, ha seguido la línea de todos los demás, pero, al llegar a los últimos cuatro capítulos, el autor ha logrado mantenernos en tensión, en la intriga por saber qué pasará. Y no me ha decepcionado. Para nada.


Me molesta mucho leer un libro maravilloso y que luego tenga un final tan decepcionante que tu opinión del libro mengüe considerablemente. Me molesta mucho leer un libro aburridísimo para que luego, al final, se anime y me quede allí, pasmada, con un… ¿me ha gustado, o no?  Pero he de admitir que esta saga se ha mantenido siempre en la medida justa y, aunque la historia era buena y luego pasó a regular (debido a la falta de originalidad de la trama, la cual se repetía con frecuencia), en este último libro el ritmo de la historia ha subido como la espuma de mar y tiene un final explosivo que te obliga a quedarte mirando a la nada, sin pestañear, preguntándote qué ha ocurrido realmente.

PUNTUNCIÓN...4/5!

PD: Gracias al blog Unaseriedecastróficasdesdichas por los libros!

1 comentario:

  1. Linda crítica. Espero que este no sea el FIN. Aún puedes hacer reseña de Lemony Snicket: La Autobiografía No Autorizada, aunque no sé que tanto cuadre con lo demás, ya que es un libro a medias, sólo recopilación de evidencia. Buena crítica. Saludos.

    ResponderEliminar

"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney